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Eduardo Peña Triviño: Pruebas indiciarias | Columistas | Opinión

Eduardo Peña Triviño: Pruebas indiciarias | Columistas | Opinión
Noticias Ecuador

Fatiga ver cómo todos los días aparecen nuevas formas de robo del dinero público. Sospechábamos de los atracos con los costos de los contratos de construcción, pero las cifras de los incrementos demuestran una voracidad criminal. Como tal vez queden personas que duden si se puede establecer responsabilidades penales sin tener pruebas directas, porque saben que los ladrones no firman recibos, le recuerdo al lector que existen las llamadas pruebas indiciarias o indirectas, que el maestro Cabanellas define como “las resultantes de indicios, conjeturas, señales o presunciones más o menos vehementes y decisivos, aceptados por el juez como conclusión de orden lógico y por derivación y concatenación de los hechos. Es peculiar del procedimiento criminal, donde el culpable y su defensor procuran borrar todas las pruebas delictivas o desfigurarlas de modo tal, que la convicción plena o la evidencia de los hechos resulte prácticamente inlograble”. Agrego: el Diccionario de la lengua española define el significado de la palabra indicio: “Der. indicios que mueven de tal modo a creer algo que ellos solos equivalen a prueba semiplena”. Nótese que el juez puede considerarlos para declarar responsabilidades penales.

El juez de lo penal juzga según su íntima convicción, tiene la facultad de apreciar las evidencias que constan en el proceso. Debe ser íntegro, probo, imparcial. Esta es la razón por la cual el oficio de administrar justicia no puede entregarse a personas ignorantes o deshonestas, que juzguen por simpatías, odios o compromisos. También es la causa de la exigencia de la separación de poderes. Esperamos que nuestros jueces apliquen la ley en estos casos que nos tienen abrumados con tanta maldad y codicia.

Aquellos jóvenes que convencieron a la mayoría, a los medios que les dieron espacio de sobra en sus páginas y noticieros, que los convirtieron en figuras nacionales, encarnación de la esperanza, cuando se hicieron del poder no fueron más que esperpentos que hicieron lo mismo que criticaban en otros. Solo que estos de la década robada se encontraron con más plata que todos los anteriores juntos y cayeron en la tentación más fácil: aprovecharse del poder político para enriquecerse. Hay que ser ciegos para no ver que las proclamas de honradez fueron la máscara que ocultaba la real ambición de poder y dinero. La última revelación, de haber quebrado los medios incautados a los hermanos Isaías, demuestra la ineptitud del sistema de administración pública. Los confiscaron para usarlos en sus hábiles campañas mentirosas. Tuve un espacio de opinión en el Canal 3. Mis invitados siempre fueron personas honradas y sabias. Ellos advirtieron las perversidades de la constitución que se elaboraba en Montecristi, que hizo añicos la división de poderes y permitió el ejecutivo omnipotente que se convirtió en dictador. Era un espacio de personas libres que desapareció. Pero lo peor e imperdonable fue el odio de clases que se instaló en la conciencia popular y también en algunos partidarios, que siguen siendo fanáticos y no distinguen lealtad de complicidad.

Además, la justicia tiene que afanarse para encontrar esas fortunas para recuperar lo robado. (O)

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