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El arte y la diversión se fusionan en Casa Marín | Cultura | Vida

El arte y la diversión se fusionan en Casa Marín | Cultura | Vida
Noticias Ecuador

Las Peñas volvió a encenderse. El tradicional barrio guayaquileño, que nació durante el siglo XVI, en las faldas del cerro Santa Ana, es la nueva zona nocturna de diversión en la ciudad. Aunque en las escalinatas del cerro la música de los bares atrae a los noctámbulos farreros, del lado de la calle Numa Pompilio Llona la oferta, aunque de diversión y entretenimiento, es distinta.

Al inicio de esta empedrada calle comienza, para el turista o residente, la indecisión para elegir a qué lugar entrar.

Las antiguas casas de maderas rejuvenecidas con colores llamativos que contrastan con el gris de las piedras de su única calle de ingreso y salida –que ahora se congestiona por el paso de vehículos– se han convertido en espacios de arte.

Estudios de formación, teatros, residencias artísticas, restobares y galerías (Estudio Paulsen, Rayuela, La Paleta, Arthur’s Café). Pero en esta ocasión uno de estos espacios es el que capta nuestra atención: la Casa Marín, un punto de encuentro de artistas nacionales e independientes que la han elegido como su vitrina.

Esta noche en particular (es jueves antes del largo feriado), Diego Gallardo, vocalista de la agrupación Aire del Golfo, celebra con un show acompañado de toda su banda su cumpleaños adelantado.

Esta propiedad es parte de la familia Marín desde antes de los años 80, pero originalmente fue parte del patrimonio de la familia Alfaro. Según cuenta Maite Marín, una de las administradoras de esta casa, la vivienda era de América Alfaro Paredes y fue su bisabuelo materno, Francisco Pesantes, quien la adquirió antes de que se convirtiera en herencia familiar. En el 2005, la regeneración de la zona y la inversión de un grupo de socios la convirtieron en un restobar llamado Dadá que funcionó durante cuatro años.

A finales del 2016, poco a poco los Marín decidieron convertirla en un escaparate porteño para el arte en todas sus formas. De ahí que sus instalaciones se empleen para ferias de arte y diseño, exhibición de propuestas gastronómicas y de bebidas, talleres, shows artísticos y fiestas, agrega Maite.

La multifuncionalidad de la casa es evidente, dice Noemí, que prefiere no decir su apellido para que no sepan que ese día salió a farrear. Este jueves en particular, la música guayaquileña tuvo su espacio. Con jóvenes entre 18 y 30 años, la mayoría de otras zonas de la ciudad. El cantante Álex Eugenio abrió con canciones como Corazón abandonado el show de la noche. Gallardo cantó después de él, con todos sus músicos acompañándolo. Sonaron Encontrarte, La señal, entre otras en su repertorio, temas que pusieron a bailar a los centennials, que con vaso o botella de cerveza artesanal en mano vivieron la fiesta de fin de semana, al pie del río, mientras la brisa del manso Guayas se colaba entre las ventanas. (I)

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