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Expedición de Ecuador mapeó el retiro del glaciar en la Antártida | Ecología | Noticias

Expedición de Ecuador mapeó el retiro del glaciar en la Antártida | Ecología | Noticias
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Un estudio realizado por el Instituto Oceanográfico de la Armada (Inocar) y el Instituto Antártico Ecuatoriano (INAE) evidencia un retroceso, en cada verano austral, del glaciar Quito ubicado en el área que el país mantiene soberanía en la Antártida, solo con fines de investigación.

El retiro de la nieve se ha monitoreado desde 2004 en la punta Fort William de la isla Greenwich. Luis Burbano, hidrógrafo del Inocar, indicó en la II Jornada Antártica realizada recientemente en la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) que la información, los mapas y las fotos pueden utilizarse como insumos para futuras investigaciones en las que se determine la tasa de retiro del glaciar. “Podemos ver cuánto está disminuyendo en su altura. Solo en 2007 la línea de costa se viene un poco más hacia el interior y se evidenció un retiro del glaciar importante de 3,38 hectáreas”, afirma Burbano.

La conclusión es que entre 2004 y 2009, el glaciar Quito registró como resultado un retiro que se inicia con 30 m, 40 m y 230 m de la línea de costa. Este último tramo fue el de mayor impacto en el año 2007.

El proyecto, dice Burbano, consistió en realizar el levantamiento topográfico de la zona para tener un patrón de comparación y establecer los cambios tanto en el ámbito histórico como en el futuro.

“En el mapa hemos marcado el trayecto del bautizado como río Culebra, que se forma desde el descongelamiento del glaciar… Esto es importante para saber dónde se puede captar el agua (dulce) para la estación ecuatoriana Pedro Vicente Maldonado. Hoy es un agua que se está perdiendo, se va directo al mar”, dice Burbano.

El estudio se hizo en ocho expediciones. Las investigaciones ecuatorianas seguirán en la XXII Campaña Antártica que partirá en enero próximo.

Los profesores de la Facultad de Ingeniería en Ciencias de la Tierra y Marítima de la Espol Carlos Martillo, Beatriz Fajardo y Christophe Fatras han planteado investigar las evidencias geológicas sobre cambios climáticos y la presencia del hombre en la isla Greenwich.

Martillo dice que se busca analizar  los eventos   geológicos con las variaciones climáticas y su relación con la posible actividad humana en la zona.   El análisis del posible poblamiento americano temprano, a través del Paso Drake (brazo de mar que separa América del Sur de la Antártida), y su posterior uso como lugar de caza de focas y ballenas desde el siglo XIX, hasta la actualidad, es uno de los objetivos, afirma.

“Cuando hablamos de características geológicas de la isla (de Greenwich) estamos hablando de por lo menos veinte millones de años”, dice Martillo, quien agrega que actualmente se habla del cambio climático, pero hay evidencias de que es un proceso que se viene dando siempre, pero con periodos de cuarenta mil a cien mil años desde aproximadamente un millón de años.

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Una de las metodologías planteadas en el proyecto es la micropaleontología,  con el estudio del registro microfósil de vida que pudo haber existido en las diferentes épocas glaciares e interglaciares, indica Martillo: “Estos cambios climáticos o procesos de glaciaciones e interglaciaciones (periodos de era de hielo y de deshielo) habría permitido al hombre distribuirse en el planeta”.

Fatras asegura que en la historia se han dado variaciones climáticas. Así por ejemplo, hace 500 millones de años la temperatura  estaba 14 grados centígrados  más alta en comparación con la registrada durante el siglo pasado. “Lo que nos interesa es  la última era de hielo que tuvo su máxima extensión hace 20 mil años y desde ahí la temperatura fue subiendo dando final a la última   era de hielo, que acabó  hace unos 10 mil años. Desde allí la temperatura promedio ha sido estable”, señala.

El problema es que este proceso natural está siendo  acelerado por la actividad humana. “Las predicciones indican que para  2050 y 2100 tendremos un aumento de entre 2°C  y 4°C y de eso va a depender el nivel del mar… por eso es importante entender lo que ha ocurrido en el pasado para predecir mejor lo que ocurrirá”, señala Fatras.

Estas investigaciones son clave para que la presencia del país en el continente blanco siga dentro de los parámetros del Tratado Antártico. Este indica que las expediciones con fines de investigación son el único objetivo por el cual se entrega soberanía a los países en el territorio antártico.

Ecuador pasó a ser un miembro Adherente del Tratado y a participar en las reuniones consultivas con derecho a voz, pero no a voto para tomar decisiones desde agosto de 1987, con lo que ya son tres décadas de la presencia del país en el que es el cuarto continente más extenso del planeta.

Los estatutos del acuerdo establecen que si los países adherentes no realizan investigaciones y expediciones en el transcurso de dos años, se entiende como el retiro de la nación del Tratado Antártico. (I)

ELIRD recomienda al Estado asumir el estudio permanente del Cotopaxi para prever las posibles consecuencias de una erupción.

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