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Los hinchas seguían a su equipo por todas las canchas del país

Los hinchas seguían a su equipo por todas las canchas del país
Noticias Ecuador

Antes de viajar a Cuenca para acompañar a Barcelona, Miguel Lozano consiguió una victoria con su equipo Prende y Apaga, que disputa el torneo de fútbol que organiza la barra Sur Oscura. Él es uno de los 12 fallecidos en el accidente del domingo pasado, que enluta a la familia amarilla.

Lozano, mejor conocido como ‘Ficha’, trabajaba como guardia de seguridad y utilizaba sus tiempos libres para asistir a las reuniones de la barra y era infaltable en el estadio Monumental, cuando su equipo actuaba en condición de local.

César Contreras, uno de sus amigos cercanos, recuerda al ‘Ficha’ como un hombre amiguero. Él hacía de DT en el equipo y compartía con Contreras en el torneo de la barra. “Ganamos 6-2, estaba feliz, se despidió de mí y me contó que se iba a Cuenca”, contó.

Desde la noticia de su fallecimiento, su nombre se hizo tendencia en Twitter en Guayaquil, debido a los múltiples mensajes de condolencia. A sus 40 años, era uno de los hombres más reconocidos y respetados en la barra torera.

“Los jóvenes lo buscaban para tener experiencia de cómo adaptarse a la barra. Barcelona era su pasión”, contó Contreras, quien recordó que su amigo siguió al equipo por todo el país y también lo acompañó a otros países, cuando jugó la Libertadores y la Sudamericana.

Lozano era cercano a todas las facciones de la barra Sur Oscura y solía viajar con cualquiera de ellas, en esta ocasión lo hizo con la agrupación Vagos de la 9, que organizó el traslado de ida y vuelta, a un costo de USD 15 por persona.

La agrupación contrató un bus de la Cooperativa Señor de los Milagros, que regularmente transita de Guayaquil a Daule. La Agencia Nacional de Tránsito (ANT) suspendió a esa entidad, puesto que la unidad no contaba con los permisos para salir de la provincia del Guayas.

Otra de las irregularidades que denunció el organismo es que el bus accidentado, en el kilómetro 57 de la vía Cuenca-Molleturo-Naranjal, se habría matriculado en el cantón Simón Bolívar, donde solo se hacen revisiones técnicas.

Javier V., Jahir L. y Maikel S. también fallecieron en el accidente. Los jóvenes, de entre 16 y 18 años, vivían en el barrio de La 22 y Huancavilca, en el oeste de Guayaquil. El vecindario estaba de luto tras su muerte.

En ese sector se colocaron dos banderas de Barcelona en la intersección, mientras que en las esquinas sus amigos recordaban sus últimas charlas. “Eran chicos sanos, les gustaba jugar pelota”, contó Stalin Najas, quien conoció a los fallecidos desde la niñez.

En los cables de electricidad del barrio colgaban zapatos deportivos, que según Enrique Guale, primo de uno de los fallecidos, pertenecían a Jahir. “Son sus trofeos, jugaba bastante, era arquero”, dijo.

Barcelona se encargó de los gastos mortuorios y traslados de los cuerpos desde Cuenca hasta Guayaquil. Se tenía previsto que los féretros llegasen a las 19:00 de ayer al Monumental, donde serían velados.

La situación en Cuenca

El drama humano se instaló en los exteriores de los hospitales Vicente Corral Moscoso y José Carrasco Arteaga, del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, en clínicas privadas y en el Centro Forense, en Cuenca. Los llantos y la angustia se apoderaron de los familiares de los heridos y fallecidos del bus que transportaba hinchas del Barcelona SC, con destino a Guayaquil.

Macarena López, por ejemplo, no dejaba de llorar pese a que su hijo Isaac Robín, de 17 años, en pocas horas iba a ser dado de alta en el hospital. “Vía WhatsApp, unos compañeros de mi hijo me comunicaron del accidente y enseguida vine a Cuenca”, dijo entre llantos.

Segundo Robles, padre de Miguel Robles (23 años), aprovechó la presencia en Cuenca del presidente del Barcelona, Francisco Cevallos, para pedirle que interceda por su hijo y otros jóvenes. “Mi hijo está a punto de perder la pierna izquierda y le pido ayuda”, dijo al salir del hospital.

Ayer, Jair Rodríguez, que viajaba con la barra, reveló que el bus se quedó sin frenos. “El bus se detuvo dos veces y el chofer se bajó a arreglar. En la tercera ya no pudo hacer nada y se quedó sin frenos y empezó a gritar ‘¡no cogen los frenos!’. La mayoría iba durmiendo y cuando el conductor grito, todos se pusieron de pie”.

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